Tratamiento psicológico ante el diagnóstico de Síndrome de Brugada

Síndrome de BrugadaLos problemas cardíacos son normalmente generadores de ansiedad y tristeza debido al componente de incertidumbre que llevan consigo. No hay una certeza de que en un momento concreto se pueda producir una parada cardíaca, pero a menudo la amenaza de que se produzca está de fondo. Tener algún problema de insuficiencia cardíaca, la existencia de fibrilaciones, el haber padecido un infarto anteriormente o el Síndrome de Brugada, son entre otros, los problemas que hacen que el paciente se sienta con la espada de Damocles todo el tiempo sobre su cabeza. En esta ocasión vamos a centrar nuestra atención en el síndrome de Brugada y sus implicaciones psicológicas sobre quien lo padece.

¿Qué es el Síndrome de Brugada?

Tomado directamente de la página del hospital puerta de hierro de Madrid, esta es la definición de este síndrome: «Se trata de una enfermedad cardíaca encuadrada dentro del grupo de las llamadas “canalopatías”.  En este grupo de enfermedades el corazón tiene una estructura normal, esto es, las diferentes partes que forman el corazón (vasos, válvulas, músculo cardiaco) son normales y cuando se hace un ecocardiograma o incluso un estudio autópsico del corazón no se observa ninguna alteración. El fallo está en unas estructuras (los llamados canales iónicos) por las que entran y salen de las células cardiacas algunos elementos necesarios para su funcionamiento,  y que no son visibles a simple vista» (…) «La alteración en la formación de estos canales, y por tanto en su funcionamiento llevan a que la persona sea propensa a sufrir arritmias.»
 

El problema con estas arritmias es que provoca un latido tan rápido en los ventrículos que la sangre no puede circular con eficiencia, por lo que el paciente pierde el conocimiento y puede morir en escasos minutos si el corazón no recupera su ritmo normal.

Para controlar esta afección, el único tratamiento comprobado consiste en el uso de un desfribilador cardioversor implantable, aparato que monitoriza el ritmo cardíaco y envía choques eléctricos cuando es necesario controlar latidos anormales.

Los pacientes con síndrome Brugada permanecen en su mayoría asintomáticos a lo largo de su vida; no obstante, los estudios descritos hasta ahora indican que entre un 17% y 42% de ellos presentan síncope o muerte súbita como consecuencia de una arritmia ventricular. De los 30  a los 40 es más probable la aparición de una de estas arritmias.

La tasa de muerte súbita dentro de los pacientes detectados era del 3-4% al año, aunque en la actualidad ha disminuido hasta llegar al 1,5-2,5% anual. Un 71-77% de los pacientes diagnosticados son varones.

Consecuencias psicológicas del síndrome de Brugada

Cuando una persona es diagnosticada con este síndrome suele producir un gran impacto emocional en ella y en sus seres queridos. La sensación es la de que se ha puesto fecha de caducidad a la vida y que es probable morir mucho antes de lo que se desea.
La realidad es que un porcentaje muy elevado de los casos con la intervención en la que se coloca el desfibrilador, el paciente consigue hacer una vida normal. En cualquier caso es inevitable la autobservación y el exceso de análisis con respecto a cualquier sensación que no se espera asociable al mal funcionamiento del corazón. Las personas con especial vulnerabilidad hacia los pensamientos hipocondríacos, tienen más probabilidad de bloquearse y potenciar los pensamientos obsesivos asociados al peligro de la muerte.
Cuando el paciente diagnosticado genera mecanismos para alejarse de la amenaza de la parada cardíaca tratando de no hacer ejercicio, de no vivir emociones fuertes, e intenta crear rutinas tranquilas, siente alivio a corto plazo, pero lo normal es que pasados los meses el efecto psicológico que se produzca sea bastante negativo.
Para hacer frente a este problema médico es muy aconsejable aplicar la técnica de Detección y Afrontamiento de la Consecuencia Temida DACT, y de este modo poder afrontar el día a día con la fuerza y vitalidad necesarias.

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Autor:Fernando Azor

Psicólogo clínico y director de PsicologodeCabecera.com y de Gabinetedepsicologia.com.

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