Tratamiento de la angustia

Tratamiento de la angustiaTratamiento de la angustia. Los términos angustia y ansiedad a menudo se utilizan como sinónimos. El matiz principal puede estar en que la ansiedad se asocia a sobreactivación emocional, con respuestas físicas como presión en el pecho, mareo o inestabilidad… junto con sensaciones de amenaza, alarma, preocupación constante e inquietud. La angustia se marca especialmente por la impotencia y la incapacidad para resolver algo importante, pero sin haber llegado a la aceptación de que no es posible encontrar la solución. Cuando se pasa de la angustia a la tristeza, es cuando la persona ya se siente incapaz de encontrar alternativas eficaces para acabar con la amenaza. Si la incapacidad se torna insoportable, si se convierte en fracaso, entonces puede acabar dando paso a la depresión. La angustia se suele relacionar con somatizaciones del tipo dolor difuso de tripa (no como un retortijón, sino como un dolor mantenido e intenso). Suele producir inhibición del apetito, a diferencia de la ansiedad que suele aumentarlo. Suele producir también deseo de desconectar, de dormir y no pensar, pero normalmente el malestar lo dificulta (cuando pasa a ser depresión es frecuente poder dormir más horas de las habituales, 10-14 horas).

El tratamiento de la angustia se inicia identificando el origen del bloqueo y del malestar. Es necesario este paso previo para poder proponer después soluciones eficaces. El tratamiento de la angustia tiene muchos nexos comunes con el tratamiento de la ansiedad y la tristeza. A menudo existen pensamientos relacionados con el deber, con la exigencia, que al no ser puestos en tela de juicio,  potencian la angustia. Pensamientos como debo llegar puntual, debo dejar la casa ordenada, no debo decepcionar a mis compañeros, no debo parecer inculto, debo acabar perfectamente la tarea que me han  encomendado, debo garantizarme que no me voy a quedar sin trabajo… están detrás de muchos momentos de angustia. Cuando se identifican y se constata que estas exigencias son buenas pero no siempre se puede cumplir con ellas, es entonces cuando se proponen tareas para comenzar a valorar e interiorizar qué pasa cuando no se cumple. No se pretende por medio de una terapia dejar de hacer las cosas que uno quiere, se busca proporcionar el malestar y conseguir desgastarse sólo lo necesario en cada situación.

Tratamiento de la angustia.

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Autor:Fernando Azor

Psicólogo clínico y director de PsicologodeCabecera.com y de Gabinetedepsicologia.com.

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