Trastornos alimenticios: Prevención

trastornos alimenticios

Trastornos alimenticios, en concreto la anorexia nerviosa, está especialmente caracterizada por la pérdida de peso de manera deseada, por medio de conductas como el vómito, el uso de purgantes y/o el ejercicio intenso. La bulimia nerviosa está caracterizada por atracones de comida intensos acompañados de conductas purgativas como el vómito y/o laxantes para “deshacerse” lo antes posible de lo ya ingerido. El trastorno de sobreingesta compulsiva, está especialmente caracterizado por episodios de sobreingesta que no van acompañados normalmente de vómitos pero si de un aumento significativo de peso. Los dos últimos tienen en común el descontrol de la impulsividad, haciendo que la persona pase de la prohibición a la total permisividad en un breve plazo de tiempo. Para prevenir ambos trastornos es importante no utilizar como único método de control la prohibición. Hay que aprender a posponer la búsqueda de satisfacciones de manera inmediata.

Trastornos alimenticios, “entrenarse” desde pequeño en retrasar en algún grado la búsqueda del placer, ayudará a que este tipo de problemas no estén presentes en el futuro. La impulsividad se hace más controlable cuando mientras comemos somos conscientes de lo que nos llevamos a la boca. Comer despacio para saborear el alimento y para dar tiempo que la sensación de saciación llegue, es una buena manera de disfrutar de la comida y de paso frenar la impulsividad.

La anorexia nerviosa, por su parte, está cimentada en una personalidad exigente y controladora, normalmente asociada a la vergüenza o el miedo ante la evaluación de los demás, sin que esto deba significar que el ser exigente vaya a producir que aparezca este trastorno.

Trastornos alimenticios. Educar partiendo de la aceptación incondicional del cuerpo, pudiendo mostrarlo sin ocultación, ayudará siempre a prevenir los trastornos alimentarios. Es necesario aprender a vivir con las imperfecciones dándoles importancia pero dentro de unos límites no destructivos para la persona. Para conseguirlo no debe quedar como una simple reflexión sino que hay que favorecer cotidianamente la exposición del cuerpo cuando las circunstancias lo requieran (vestuarios, playas, piscinas…). Además tener una dieta variada que incluya verduras, carnes, pescados, dulces, etcétera ayudará a no evitar los alimentos por el aporte calórico, al fin y al cabo un bombón no engorda… lo que engorda es comer gran cantidad de ellos.

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Autor:Fernando Azor

Psicólogo clínico y director de PsicologodeCabecera.com y de Gabinetedepsicologia.com.

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