Terapia cognitivo conductual y bulimia nerviosa

terapia cognitivo conductualLo que para unos constituyen placeres para otros son torturas. Torturas que se infligen ellos mismos la mayor parte de las veces. Un ejemplo es el del comer, que para muchas personas constituye un modo de sufrimiento, expresado a través de los trastornos alimentarios. La bulimia nerviosa y la anorexia nerviosa son dos ejemplos de los mismos. ¿Cuáles son las posibles causas de estos trastornos? Como varios autores han apuntado, quizás tengan una gran influencia los cánones de belleza femenina (hay que decir que los trastornos alimentarios afectan más a las mujeres) de nuestra cultura en las últimas décadas. Estos cánones erigen como prototipo de belleza en muchas ocasiones a mujeres extremadamente delgadas y pálidas, que es lo que la anorexia nerviosa trae como consecuencia principal. Aún así, esto podría discutirse, porque no queda muy claro que realmente este sea el único cánon de belleza imperante. Además, en el mantenimiento de los trastornos alimentarios influyen también factores biológicos, psicológicos y familiares.

La bulimia nerviosa se caracteriza por la hiperingesta. Es decir, en un período corto de tiempo las personas con este trastorno consumen una cantidad excesiva de comida y sienten que pierden el control sobre esa propia ingesta. Esto puede suceder por una preocupación excesiva acerca del peso y el propio cuerpo o por relaciones con los demás dominadas por elementos estresores. Tras haber comido de un modo desaforado, las personas con bulimia nerviosa tienden a compensar esa hiperingesta de un modo absolutamente inadecuado, a través del vómito autoinducido, del abuso de laxantes, diuréticos, enemas, diversos fármacos o con ayuno y ejercicio excesivo, lo que se conoce muchas veces como vigorexia.

Entre otras psicopatologías asociadas, las personas con bulimia nerviosa presentan muchos problemas de ansiedad, siendo muy común la ansiedad social. También suelen presentar baja autoestima relacionada con su imagen corporal. Esto hace que sea necesario recurrir a la ayuda psicológica. En cuanto a esta última, se ha mostrado muy efectiva la terapia cognitivo conductual combinada con antidepresivos. En concreto, la terapia cognitivo conductual de Fairburn. Se ha podido comprobar que esta combinación de terapia cognitivo conductual y antidepresivos es eficaz a corto plazo y a largo plazo la terapia cognitivo conductual también ofrece mejores resultados que si solo se tomasen antidepresivos. La terapia mejora los atracones y las purgas y corrige la tendencia de la persona con bulimia nerviosa a hacer dietas extremas. Asimismo, cambian también las actitudes hacia el peso y la figura. La terapia cognitivo conductual es también muy útil para hacer frente a psicopatologías asociadas como la depresion y la baja autoestima. De tal modo se ha ido consolidando la terapia cognitivo conductual de Fairburn que en la actualidad se lo considera el tratamiento de elección para la bulimia nerviosa.

Si leyendo estas líneas consideras que puedes estar padeciendo bulimia nerviosa o tienes a alguien cercano que pueda estar pasando por ello no dudes en contactar con un psicologo clinico que trabaje con la terapia cognitivo conductual. Un psicologo clinico sabrá guiar a la persona afectada de bulimia nerviosa basándose en una terapia fiable, rigurosa y, sobre todo, efectiva.

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