Ser mediocre, algo a veces inevitable

mediocreSer mediocre es incómodo aunque a veces inevitable. Las situaciones a las que nos enfrentamos a diario nos obligan a gestionar decisiones, a atesorar conocimientos, a no tener miedos, a liderar equipos, a ser divertidos, a destacar en el estudio… Idealmente las cosas que uno debe hacer para estar a la altura son muchas, pero realmente no siempre hay que hacer todo lo que se espera de uno para evitar ser mediocre.

Ser mediocre significa que no se destaca de la media. A veces se asocia a la expresión: ser una persona gris, sin matices, sin luces y sin sombras. Realmente este sería el extremo de la mediocridad. En cualquier caso es frecuente que sólo por el hecho de ser como otros nos podamos cuestionar si no somos suficiente.

Las personas que asumen el reto de no ser mediocres, se esfuerzan y compiten con su entorno para hacer bien las cosas y no quedarse atrás a la hora de hacer, pensar, opinar… Les puede hacer mantener un nivel de activación mental que puede ser óptimo, o puede llegar al punto de angustia al mantener una alerta mayor de la necesaria para relacionarse con el entorno.

Ser mediocre sí… pero solo lo justo

Alcanzar un justo equilibrio entre lo que se quiere conseguir, la imagen que se quiere dar, la opinión que pueden tener sobre nosotros… Hace que la autoestima mejore y que percibamos las relaciones sociales como algo agradable y nada amenazante. Veo en ocasiones a personas que al no poner freno a su miedo a la mediocridad, acaban teniendo una visión de sí mismas negativa, de inferioridad, en donde destacan constantemente lo que les falta y no aprecian lo que sí tienen.

En algún momento será imposible evitar ser algo mediocre, y la clave es decidir uno mismo vivir con ello. Ya que es inevitable hagamos por aceptarlo. A veces es peor no reconciliarse con las limitaciones de cada uno que la propia limitación. Tenemos tendencia a complicarnos la existencia al no entender interesa pelear y qué no. Esforzarse para mejorar, para destacar, etc. está bien pero hay que saber en qué punto no hacerlo, no es tan grave. La madurez se cimenta en gran medida en esta idea. Quien cree que siempre puede evitar ser mediocre, tiende por el contrario al miedo a ser impostor en el trabajo y en general en sus propia vida.

Tags: , , ,

Autor:Fernando Azor

Psicólogo clínico y director de PsicologodeCabecera.com y de Gabinetedepsicologia.com.

No hay comentarios aún

Escribir un comentario