La ansiedad es normal y necesaria

ansiedad normalA la ansiedad normal también se le llama eustrés, en contraposición a la la ansiedad patológica o distrés.  La ansiedad normal es la ansiedad que sentimos como resultado de hacer frente a nuestras responsabilidades. No entraña ningún y normalmente no se percibe como algo molesto. La ansiedad patológica puede iniciarse como algo bueno, pero será su intensidad y frecuencia lo que la puede convertir en distrés. Para entender este cambio hay que saber que el cuerpo y la mente humana reaccionan de una forma casi idéntica ahora que cuando estábamos en las cavernas. La realidad es que reaccionamos igual ante un tigre que nos va a atacar, que ante un examen. El problema surge cuando el cuerpo responde del mismo modo ante un examen que ante el ataque de un tigre y no somos capaces de entender qué es lo que nos está pasando.

Un hecho estresante no tiene porqué ser algo negativo. Una situación estresante hará que nuestro cuerpo y nuestra mente se movilicen para resolver aquello que nos amenaza. Por ejemplo, si estoy jugando al fútbol y viene un contrario a marcar en mi portería, reaccionaré para intentar quitarle la pelota. Daré una respuesta de estrés: tensaré mis músculos, se acelerará mi frecuencia cardíaca…

Un hecho estresante no tiene porqué ser algo negativo

¿Es útansiedad normalil la ansiedad? Pues sí, lo es y mucho. La ansiedad permite a las personas resolver y actuar en situaciones cotidianas. De hecho es en gran medida una emoción que nos ha ayudado a sobrevivir como especie. La ansiedad hace que nuestro cuerpo reaccione consiguiendo que estemos alerta. Hace que el corazón esté preparado para alimentar nuestros músculos, hace que estemos preparados para usar todos nuestros recursos con el fin de resolver la situación que se nos plantea.

Cuando la ansiedad se cronifica o se producen episodios muy intensos, con frecuencia pueden acabar configurando distintos trastornos de ansiedad: trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de ansiedad generalizada, fobias, estrés postraumático y crisis de ansiedad o ataques de pánico.

Cuándo deja de ser normal la ansiedad

Para responder a esta pregunta habría que centrarse en los síntomas. Si comienzan a influir en el día a día y dificultan el rendimiento laboral, las relaciones sociales, ralentiza la toma de decisiones cotidiana, o las sensaciones de ansiedad física se empiezan a percibir como amenazantes, entonces hay que buscar opciones para evitar que sigan creciendo la ansiedad y que podamos hacer una vida normal.

Hay personas que creen que esforzarse y cumplir con sus tareas en la vida es igual a tener que estar siempre ansiosos, sienten que si no tienen ansiedades es que todavía no hacen todo lo que está en su mano por resolver las exigencias del día a día. De hecho cuando hablo de esto siempre recuerdo algo que me contaron sobre los camellos. Parece ser que son bastante quejicas y que cuando los cargan con peso se enfadan y refunfuñan. De hecho se sabe que están cargados y que ya no pueden más porque dejan de quejarse. Bien pues algunas personas necesitan hacer algo parecido con ellas mismas. Hasta que no pueden más, no se permiten dejar de cargarse, y aunque la sensación no es agradable, al mismo tiempo sienten calma por la satisfacción de estar haciendo tanto como es posible por resolver algo.

Es innegable que esforzarse mucho puede estar asociado a grandes logros, lo malo es no saber cuánta presión podemos aguantar, y que nuestra única manera de conseguirlo sea esta.

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Un consejo para moderar la ansiedad

consejosSer capaz de hacer algunas renuncias, entender dónde están nuestras limitaciones y disminuir el efecto que produce la  sobre uno mismo puede ser la receta más concreta para conseguir que la ansiedad se suavice y se moderen todos los síntomas asociados. Además podríamos añadir:

  • Preste atención a las señales de advertencia. Averigüe lo que desencadena su ansiedad intensa. Póngase en contacto con su psicólogo si nota algún cambio.
  • Haga ejercicio y programe actividades de ocio. La actividad física puede ayudar a reducir la ansiedad. Considere la posibilidad de caminar, correr, nadar…
  • Mantener una dieta equilibrada.
  • Evite el alcohol y otras drogas similares. Puede parecer que disminuyen sus preocupaciones, pero a largo plazo complica más la mantener la calma.
  • Duerma lo suficiente. Si está teniendo problemas para dormir, hable con su psicólogo, él le indicará si es necesario complementar el tratamiento con un apoyo farmacológico.

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Autor:Fernando Azor

Psicólogo clínico y director de PsicologodeCabecera.com y de Gabinetedepsicologia.com.

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