2 respuestas

  1. Diego
    julio

    Me incomoda demasiado cómo hoy en día, muchos profesionales de las ciencias sociales se prestan para ser la viva germinación de las corrientes constructivistas radicales en nuestra época. Y este artículo es fruto de todo ello.

    Lo primero es señalar que me llama poderosamente la atención el nivel de narcisismo y sobre-simplificación histórica de la realidad con el que se trata el tema de la supuesta “opresión” de la mujer en la sociedad occidental.

    En particular, como se llega al punto de señalar que la división racional del trabajo (hombre = trabajo puertas afuera; mujer = trabajo puertas adentro) fue una maquinación masculina desde el principio de los tiempos y no una decisión tambien femenina en pos del correcto cuidado y crianza de los hijos. Estamos hablando de epocas en donde el trabajo puertas-afuera significaba estar expuesto a altos niveles de precariedad, mortandad laboral y condiciones pauperrimas de salud en términos generales, al punto de no tener certeza si dichos “machistas” llegaban a su casa sanos y salvos al final del día.

    Luego se trata de una serie de temas cuya precisión psicológica y sociológica es tremendamente obtusa.

    Es bien sabido que la promiscuidad sexual siempre a beneficiado (y sigue beneficiando hasta el día de hoy) al hombre y no a la mujer. Las mujeres del siglo pasado entendían que, una de las pocas formas para poder mantenerse tanto ellas como a sus hijos frente a la inseguridad que proveían el estado y la sociedad, era establecerse en la maternidad y el matrimonio por ser instituciones tradicionalmente respetadas. Las mujeres fueron lo suficientemente inteligentes para sobrevivir en tiempos donde era imposible desenmascarar infidelidades o la existencia de familias o amorios paralelos.

    No debiese sorprender entonces, que dichas mujeres hayan sido una guerreras cuya consecuencia fue sacrificar autonomía y oportunidades de desarrollo fuera del hogar, en aras de poder ser las que daban la existencia y organización del hogar en épocas donde los hombres morían enviados a luchar en guerras mundiales y/o puestos en camaras de asesinatos en masa.

    El amor no nace con los primeros movimientos feministas de los 60’s, siempre existió. Existieron mujeres que esperaban en casa ansiosas y expectantes de que sus maridos lograsen llegar sanos y salvos a casa, brindandoles el cariño de un buen plato de comida o el amor de una amante que se esforzaba tanto o más que ellos para la supervivencia y el desarrollo de las familias.

    Me da mucha pena que paginas de salud mental reconocidas como esta se hayan subido al carro político de los cambios radicales y/o la deconstrucción de los hechos históricos y biologicos que han dado pie a que vivamos en una sociedad relativamente pacífica y desarrollada, creyendo que una sociedad mejor se logra no reconociendo la importancia y la inteligencia de las mujeres que nos dieron la vida tildandolas simplisticamente de “misogenas” o de simples sujetos manipuladas por un sistema patriarcal endemoniado que busca, hasta el día de hoy, querer cohartar sus libertades tratandolas de ciudadanos de segunda categoria.

    No me interesa seguir oyendo necesades de personas supuestamente rigurosas, que buscan a su vez difamar y/o desconocer la importancia del hombre en la sociedad, ocultando sus nefastas intenciones en diagnósticos psicopáticos a gran escala.

    Creo yo no seré el primero en ir desvinculándose de esta página de ayuda psicológica, que es probable que mas temprano que tarde se transforme en otro canal de difusión posmoderno de la realidad.

    Saludos

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    • Susana
      julio

      Estimado Diego,
      No existe un artículo menos politizado y aséptico que este. Cuando uno lee los artículos con prejuicios sucede esto. No nos enteramos de lo que nos están contando porque ya tenemos nuestra opinión creada. Nosotros no hablamos de la razón por la cual las mujeres se quedaban en las cavernas, sino de otra cosa. Y todo sin meterse en política ni similar. Aquí no hay nada obtuso, sino mucho trabajo. Ni se difama ni se arremete contra la importancia del hombre en la sociedad. Es que se habla de mujeres, si es que se ha dado cuenta. De todas formas, a pesar de sus palabras, gracias por leernos.

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