Entrevista a Fernando Azor, síndrome postvacacional.

síndrome postvacional

Hace un tiempo Fernando Azor hablaba en Telemadrid sobre cómo desconectar en vacaciones, en esta ocasión ha sido entrevistado por Es radio para hacer un repaso a los consejos básicos relacionados con el síndrome postvacional. Definición y consejos para paliar este conjunto de síntomas que casi todas las personas que se van de vacaciones sufren en mayor o menor medida cuando vuelven.

Aquí pueden ver un extracto de la entrevista que le realizaron a Fernando Azor en Es radio en la Mañana de Federico en esRadio sobre el síndrome postvacacional. En esta ocasión es silvia Riveiro la conductora del programa.

¿Es correcto hablar de «depresión postvacacional?, ¿Cuál es la diferencia entre una depresión y un síndrome?

Es correcto. Un síndrome es un conjunto de síntomas que se producen ante una determinada situación o problema. No es necesario hablar de patología al referirnos a síndrome.

¿Por qué algunas personas lo sufren y otras se reincorporan sin problemas?

Con frecuencia el nivel de desconexión conseguido durante la suma de días de vacaciones hace que nos olvidemos de las rutinas del resto del año. El trabajo, sus responsabilidades, los horarios, la falta de descanso… pueden ser parte de lo que esté por venir a la vuelta de las vacaciones. Cuando la diferencia entre éste periodo y lo que está por venir es muy grande es fácil que se produzcan los síntomas con intensidad.

¿A qué signos, síntomas, debemos prestar atención?

En el plano físico, los síntomas pueden ser fatiga, cansancio generalizado, insomnio y/o mala calidad del sueño, falta de concentración y de apetito… En cuanto a lo que concierne a lo que pasa emocionalmente, los síntomas pueden ser irritabilidad, tristeza, ansiedad, inquietud, apatía y falta de interés por las cosas, etc.

¿Qué podemos hacer para que sea más fácil retomar nuestra rutina volviendo al trabajo si aún no nos hemos incorporado, es decir, preventivamente?

Regreso anticipado a casa: no es conveniente volver al trabajo un día después del regreso de vacaciones, cuando todavía ni se han deshecho las maletas. Volver unos días antes nos permite hacernos a la idea de que el regreso es real y nos sirve para hacer una cierta previsión de lo que va a pasar cuando volvamos.

¿Es positivo emprender actividades nuevas para paliar los efectos o puede aumentar nuestra apatía o ansiedad, dependiendo de cómo nos afecte?

Por supuesto. En parte el efecto de desconexión de las vacaciones está potenciado por el hecho de hacer cosas diferentes, y si es posible también divertidas. Por eso apuntarse a una ONG, o empezar una actividad deportiva puede ayudar a recibir nuevos estímulos y generar ilusiones que nos hagan sentir mejor. La dificultad individual para aceptar y potenciar los cambios será clave a la hora de gestionar adecuadamente este consejo.

¿Y si ya hemos vuelto y se nos está haciendo cuesta arriba?

  • Empezar las tareas de forma gradual: si nuestro jefe o jefa nos lo permite, es aconsejable comenzar con aquellas tareas que se nos den mejor o nos sean más gratas, para ir pasando paulatinamente a aquellas que más nos desagradan.
  • Aceptación y compromiso: aceptar la situación y tratar de acomodarse a ella, tratando de salir adelante, es mucho mejor que acumular resentimiento contra el trabajo y contra la vida. Aceptar lo que no podemos cambiar, comprometernos a sobrellevar el duro regreso y a mantenernos alerta ante nuestros pensamientos distorsionados nos ayudará a sentir que controlamos nuestra situación. Así, se prevendrán el estrés y la ansiedad o se mitigarán sus efectos.
  • Técnicas de relajación: recurrir a ellas en nuestros momentos de descanso o en los tiempos de la jornada laboral nos ayudará a sentirnos mucho mejor y a que la adaptación al medio tras las vacaciones no sea tan abrupta. No olvidemos que conviene detectar también las distorsiones cognitivas e ideas irracionales que actúan como un filtro deformador de la realidad, exagerando casi siempre sus rasgos negativos.
  • Apoyo familiar y de amigos: en lugar de encastillarnos, probemos a relacionarnos de veras con aquellos que más queremos. Nos ayudará a desensimismarnos y a ver otras facetas de la realidad, además de darnos argumentos para resistir en nuestro trabajo y relativizar sus cargas. Esto siempre y cuando no tengamos la suerte de vivir en una de las sociedades citadas más arriba, claro.
  • Deporte, ejercicio y buena alimentación: hacer ejercicio nos ayudará a liberar endorfinas, a calmar nuestra ansiedad y estrés, así como a sacudirnos la tristeza del regreso. Una buena alimentación también logrará que nuestro cuerpo sintetice bien todo aquello que le va a permitir funcionar correctamente y afrontar la jornada. Si lo que comemos además está bien cocinado el placer será mucho mayor. Y no hay mejor antídoto contra lo desagradable que el placer.
  • Aprovechar el ocio: el deporte y la práctica de ejercicio entran también dentro de esta categoría, así como disfrutar de la lectura, el cine, ir a exposiciones, pintar, dibujar, comer, etc. En resumen, todo aquello que hacemos sin obligación y cuya única razón para hacerlo es que nos gusta.

¿Cuánto tiempo suelen durar los síntomas?

Lo normal es que en 15 días se han hayan borrado completamente. Lo habitual es que en la primera semana todo vuelva a la normalidad emocional y no esté teñido de síntomas como los descritos.

¿Es recomendable partir las vacaciones para tener un aliciente?

Para aquellas personas que ya han identificado estos síntomas anteriormente y notan gran dificultad para adaptarse a la rutina, les es especialmente útil partir las vacaciones. No suele impedirles disfrutar de sus planes y les ayuda a la readaptación a la rutina

¿A quién afecta más? ¿Hombres o mujeres, trabajadores experimentados o jóvenes que están empezando su carrera? ¿Hay profesiones más propensas?

Parece que es algo más frecuente en mujeres menores de 45 años, pero realmente la incidencia es muy similar en hombres y en mujeres.
Hablamos de efectos mayores de este síndrome en profesionales que no sientan especial interés por su labor. Es decir, más que el tipo de trabajo influye el interés por éste.

¿Puede ocultar el este síndrome otro problema más grave, cómo miedos a los compañeros, al futuro profesional, a los jefes?

Con frecuencia sí. de ahí la dificultad para asumir la vuelta.

Aprovechemos esta ocasión para repasar artículos que estaban enfocados en el mismo sentido como son: síndrome postvacional, sindrome postvacacional algunos consejos, vuelta a las rutinas

1-231x300Si cuesta volver es porque se ha desconectado mucho y es duro volver a disciplinarse en horarios y taras, o porque hay por delante situaciones que no apetece afrontar: presión jefes, problemas económicos, conflictos con compañeros, no gusta el trabajo…. ¡Quizás sea el momento de hacer cambios!.

imgres-e1415870561332Mal de muchos…. Sera que no es tan raro! Si hemos desconectado nos tiene que costar. Dura unos días con mayor intensidad, a partir de la semana a penas quedan síntomas, si no es así puede ser una señal de que hace falta hacer algún cambio o aprender a afrontar lo que viene de otro modo.

3Es necesario que asumamos, que en ocasiones, no es una tarea fácil (como suele ser en vacaciones) y que para que este año laboral sea mejor que el anterior, es necesario tener el firme propósito de afrontar el reto de ser feliz.

Consejos para combatir el síndrome postvacional:

  • Regreso anticipado a casa: no es conveniente volver al trabajo un día después del regreso de vacaciones, cuando todavía ni se han deshecho las maletas. Volver unos días antes nos permite hacernos a la idea de que el regreso es real y nos sirve para hacer una cierta previsión de lo que va a pasar cuando volvamos.
  • Empezar las tareas de forma gradual: si nuestro jefe o jefa nos lo permite, es aconsejable comenzar con aquellas tareas que se nos den mejor o nos sean más gratas, para ir pasando paulatinamente a aquellas que más nos desagradan.
  • Aceptación y compromiso: aceptar la situación y tratar de acomodarse a ella, tratando de salir adelante, es mucho mejor que acumular resentimiento contra el trabajo y contra la vida. Aceptar lo que no podemos cambiar, comprometernos a sobrellevar el duro regreso y a mantenernos alerta ante nuestros pensamientos distorsionados nos ayudará a sentir que controlamos nuestra situación. Así, se prevendrán el estres y la ansiedad o se mitigarán sus efectos.
  • Técnicas de relajación: recurrir a ellas en nuestros momentos de descanso o en los tiempos de la jornada laboral nos ayudará a sentirnos mucho mejor y a que la adaptación al medio tras las vacaciones no sea tan abrupta. No olvidemos que conviene detectar también las distorsiones cognitivas e ideas irracionales que actúan como un filtro deformador de la realidad, exagerando casi siempre sus rasgos negativos.
  • Apoyo familiar y de amigos: en lugar de encastillarnos, probemos a relacionarnos de veras con aquellos que más queremos. Nos ayudará a desensimismarnos y a ver otras facetas de la realidad, además de darnos argumentos para resistir en nuestro trabajo y relativizar sus cargas. Esto siempre y cuando no tengamos la suerte de vivir en una de las sociedades citadas más arriba, claro.
  • Deporte, ejercicio y buena alimentación: hacer ejercicio nos ayudará a liberar endorfinas, a calmar nuestra ansiedad y estrés, así como a sacudirnos la tristeza del regreso. Una buena alimentación también logrará que nuestro cuerpo sintetice bien todo aquello que le va a permitir funcionar correctamente y afrontar la jornada. Si lo que comemos además está bien cocinado el placer será mucho mayor. Y no hay mejor antídoto contra lo desagradable que el placer.
  • Aprovechar el ocio: el deporte y la práctica de ejercicio entran también dentro de esta categoría, así como disfrutar de la lectura, el cine, ir a exposiciones, pintar, dibujar, comer, etc. En resumen, todo aquello que hacemos sin obligación y cuya única razón para hacerlo es que nos gusta.

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