El narcisista, ese compañero tóxico

El Narcisismo se podría definir como “Admiración excesiva y exagerada que siente una persona por sí misma, por su aspecto físico o por sus dotes o cualidades”. Seguramente a lo largo de su vida se ha encontrado con personas con claros rasgos narcisistas, personas que se sienten superiores a los demás, con falta de empatía y sobre todo con ausencia de autocrítica.

Aunque en ocasiones podemos confundirnos, es importante diferenciar a las personas narcisistas de las personas que tiene una buena autoestima. El narcisismo es algo más que tener una buena autoestima, es tener una autoestima “inflada”, exagerada, sin fisuras. Pero hay una diferencia quizás más importante, una persona que tiene una buena autoestima se sentirá valiosa a la vez que integrada en la sociedad, sin embargo, un narcisista basará su valor en despreciar a los demás, basa su autoestima en sentirse superior a los demás, los demás son los que van a proveer al narcisista de ese valor, para el narcisista son “objetos” que necesita para alimentar su ego. No quieren relaciones de “igual a igual” lo que realmente busca un narcisista, lo que necesita, son “fans”.

Las relaciones tanto familiares, de trabajo, de amistad y sobre todo de pareja con un narcisista pueden llegar a ser muy tóxicas y generar mucho dolor e inseguridad. El problema es que no es un daño evidente es un daño que se va produciendo poco a poco, por lo que la víctima no es consciente hasta que, a veces, ya no puede escapar de ese dolor.

Cuando tenemos una relación que al cabo del tiempo nos produce malestar, nos genera dolor e inseguridad, decimos que es una relación tóxica. Vamos a analizar determinados comportamientos típicos de las personas narcisistas que convierten en tóxicas las relaciones con ellas. Pero es importante tener en cuenta de antemano que no buscamos dar pistas de cómo hacer que un narcisista cambie, los narcisistas no suelen tener autocrítica por lo tanto no hacen esfuerzos por cambiar, sino que intentan por todos los medios que los demás se ajusten a sus necesidades. El objetivo por lo tanto es aprender a identificar las características para así ser conscientes y poder defendernos, poder decir “basta” a la manipulación del narcisista, alejarnos y sanar de nuestras heridas.

Hay que tener en cuenta que en un primer momento, los narcisistas suelen mostrarse con una imagen maravillosa, son seductores y pueden resultar muy amables y cariñosos. Les interesa dar una primera impresión buena, muy buena, pero con el tiempo van a mostrar su verdadera cara.

Un ego frágil

Otra de las características de los narcisistas es que carecen de autocrítica. Es verdad que a nadie le gustan las críticas, pero cuando éstas son constructivas puede resultar muy útiles. Los narcisistas se sienten amenazados ante las críticas y suelen reaccionar poniéndose a la defensiva. La razón, detrás hay un ego muy frágil al que tienen que proteger.

La falta de empatía es otra de sus “cualidades”. Los narcisistas aunque puedan mostrarse dulces y cuidadosos con los demás esconden una falta de empatía, esa dulzura y cuidado suele responder más a una “pose” o “papel” que buscan representar para así conseguir la admiración de otros. Su preocupación por los demás siempre esconde un interés, no es un sentimiento de auténtica preocupación.

Por esta falta de empatía suelen mostrarse también intransigentes, ellos sienten que lo saben todo, siempre tienen la razón y harán lo posible para demostrarlo. Eso sí, no recurrirán a gritos ni enfados para imponer su criterio, utilizarán su mejor sonrisa pero seguirán siendo intransigentes y no cederán ante los demás.

Pero lo importante de todo esto es cómo nos puede afectar una relación con un narcisista y por qué puede resultar tan tóxica.

Como se ha comentado antes, el narcisista suele ser encantador en un primer momento, es esa persona que sientes que te apoya, que te mima, que cree en ti, en resumen, que te cuida. Es la persona perfecta, la persona ideal. Cuando ya has caído en sus redes, poco a poco va apareciendo su verdadera cara, su manipulación, su frialdad, su falta de empatía, sus críticas sutiles, veladas, sus mentiras y engaños, … Lo malo es que si en esa idealización que has podido hacer de esa persona le has dado el poder de que decida lo que vales o no, volverás a buscar en esa persona esa autoestima dañada por sus críticas, esa seguridad que empieza a fallarte por su manipulación, y ahí seguirá el narcisista, dando “una de cal y otra de arena” para que no descubras su juego, para que sigas en su red.

Por eso este tipo de relaciones son tóxicas, porque a la larga siempre, e insisto, siempre, se pierde. Ante un narcisista la mejor solución, quizás la única, es romper radicalmente, intentar mantener lo que se llama el “contacto cero”, a veces es difícil porque los lazos que nos unen con esas personas pueden mantenerse, pero es importante construir un muro para así poder reconstruir nuestra autoestima, nuestra seguridad. Puede a veces parecer difícil pero con apoyos de verdad, amigos, familia, e incluso ayuda psicológica si se precisa, es posible.

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