¿Compramos sin medida?

compra subliminalA estas alturas no vamos a descubrir que somos una sociedad dominada por la fiebre consumista. Adquirir todo tipo de cosas, la mayoría innecesarias, se ha convertido prácticamente en un acto cotidiano de nuestras vidas. Nos educan para que compremos, en cuanto podamos, un coche y una casa cueste lo que cueste mantenerlo. Es una forma de mostrar a la sociedad que somos como los demás, que no estamos fracasando.

Además, la publicidad se encarga de hacernos creer, que no podemos vivir sin una marca de pantalón determinada, un perfume muy caro, o sin disfrutar un crucero de lujo. Con el fin de crearnos esa necesidad ficticia, los publicistas no dudan en desarrollar toda clases de técnicas como los mensajes subliminales, o la publicidad asociativa.

¿Qué es la publicidad subliminal?

Los mensajes subliminales utilizan estímulos que están por debajo de la conciencia, por lo tanto el ojo no lo percibe pero el cerebro sí, y queda grabado en él. Se supone que este estímulo, puede afectar a las decisiones inmediatas que tome la persona que lo recibe. Fue en 1957, cuando el publicista estadounidense James Vicary, probó la efectividad de los mensajes subliminales. En una película emitida por televisión, imprimió en un fotograma las frases “Eat Popcorn” y “Drink Coca-cola”, parece ser que después de esto las ventas de ambas cosas aumentaron considerablemente.

El experimento produjo una serie de debates. Se discutió sobre si era ético influir, de manera tan flagrante, en la voluntad de los consumidores con ese tipo de prácticas. Por un lado, estaban los que aseguraban que tal influencia no era tan fuerte, e incluso se acusó a Vicary de haber falseado las cifras del experimento. Por otro se consideraba un método ilícito, y en algunos países como España, se llegó a prohibir el uso de mensajes subliminales en la publicidad.
El tipo de mensajes subliminares que se suelen utilizar son:

  • El juego con el doble sentido de las imágenes.
  • Imágenes o siluetas escondidas en otras.
  • Emisiones de ultra frecuencia, es decir, imágenes o sonidos que se emiten a unavelocidad tal que únicamente nuestro inconsciente lo percibe.
  • Utilización de luces y sonidos para recrear un ambiente determinado.Sin embargo, a los publicistas les interesa mucho más dejar un recuerdo que perdure en nuestra memoria sobre su producto, que una reacción inmediata. Para conseguirlo, utilizan técnicas como la publicidad asociativa..

¿Qué es la publicidad asociativa?

A veces es confundida con la subliminar, pero no tiene nada que ver. La publicidad asociativa, por ejemplo, puede relacionar un producto con una clase social acomodada, un estilo de vida, o personas con una presencia física determinada. Suelen ser modelos positivos, grupos a los que todos deseamos pertenecer. La publicidad asociativa nos induce a creer, que si nos compramos ese coche tan sofisticado, seremos tan admirados y deseados como el actor que lo conduce. La mayoría caemos en la trampa.

En Navidad, nos ofrecen anuncios con grandes familias sonrientes, cuya mesa está llena de carnes, mariscos, bebidas y turrones. Una gran parte del público desea vivir esa supuesta felicidad que está viendo, para ello intentará trasladar lo que ve en la pantalla a su realidad. La única forma de hacerlo es consumiendo lo que ellos, en grandes cantidades, y cada uno de los días de fiesta.

Con los regalos navideños sucede lo mismo, construyen en nosotros esa necesidad de obtener el mayor número de regalos posibles, para después contarlo a nuestros amigos o publicarlos en las redes sociales. Cuantos más regalos, significa que más amor recibimos…o al menos es de lo que los grandes almacenes, y publicistas, tratan de convencernos. Lo mismo deseamo que muestren a los demás nuestros hijos, por lo tanto, les compramos todos los regalos que podamos, y si no se puede, en algunos caso incluso se solicitan pequeños créditos para conseguirlo.

Cómo pueden observar, somos nosotros los que satisfacemos las necesidades de las industrias y empresas, más que al contrario.

¿Comprar nos produce felicidad?

Como ya hemos comentado, la publicidad y la sociedad de consumo en la que vivimos, nos genera continuamente necesidades que en realidad son ficticias. Por eso nace la figura del mercadólogo, el cual es el encargado de estudiar cuales son nuestros deseos, preferencias, conductas a la hora de comprar…lo investigan todo para conocer cual debe ser el nuevo producto a desarrollar. Ese nuevo perfume o teléfono móvil, que supuestamente nos dará la llave de la felicidad.

El hecho de comprar y adquirir algo nuevo, nos produce satisfacción. De repente nos sentimos radiantes y especiales. Incluso sospechamos, que todos los que nos rodean son capaces de observar ese supuesto halo de felicidad que nos adorna. Es una felicidad a corto plazo. Un bienestar que durará hasta que salga el siguiente modelo nuevo de portátil, el color ocre deje de estar de moda o la publicidad cree algo diferente que nos llame poderosamente la atención.

Comprar, también es una manera de llenar vacíos emocionales, o de retrasar situaciones a las que no nos queremos enfrentar. Para algunas personas, el hecho de ir de compras se convierte en una evasión, que no servirá más que para proporcionar un alivio momentáneo. Planteemonos si este es nuestro caso, seamos sinceros con nosotros mismos. ¿Compramos cosas que en realidad no deseamos? ¿Al adquirir el producto sentimos una felicidad que se transforma en culpabilidad al poco tiempo? ¿Solemos salir de compras principalmente cuando debemos enfrentarnos a situaciones complicadas en nuestras vidas? Consultar con un terapeuta si empieza a preocuparnos nuestro afán acaparador es siempre una decisión acertada, no lo dude.

Tags: , , ,

Autor:Susana Alba Montalbano

Guionista, escritora y redactora en GabinetedePsicologia.com

No hay comentarios aún

Escribir un comentario