¿Un bofetón a tiempo o regañar a tiempo?

A menudo se usa la frase “dar un bofetón a tiempo” como reproche, o como muestra de falta de educación: “si le hubieran dado un bofetón a tiempo…”. El debate sobre la utilidad de dar o no dar un bofetón a un hijo como parte de la educación, genera a menudo opiniones contrarias. Lo cierto es que en un momento dado un bofetón puede llegar a ser útil pero hay que entender cuáles son las circunstancias y las maneras con las que un bofetón puede llegar a ser verdaderamente útil. Hay muchas más circunstancias en las que no es beneficioso, que en las que sí. Y además en las que puede llegar a ser adecuado, es muy importante saber de que forma, con qué actitud y ante qué tipo de niños puede aportar un beneficio.

dos consejos para educar bienLos niños según van pasando las diferentes etapas en su evolución hacia la edad adulta, van aprendiendo las normas que su sociedad considera adecuadas. Esto implica un proceso. No es un episodio puntual en el que se aprende todo de golpe y ya no se olvida. Los niños tienen una marcada tendencia a hacer especialmente lo que les resulta gratificante o apetecible, y de hecho cuando no es así suele ser indicador de algún problema. Partiendo de esta premisa en función de cada padre, de sus propias características de personalidad, como son la impaciencia, la rigidez, la ansiedad ante la evaluación que otros hacen de sus hijos… así podrá administrar un tipo de pautas u otras para educar a su hijo.

Cuando la necesidad del educador es la de enseñar rápidamente lo que está bien, y lo que no, se pierde de vista la idea de que educar es un proceso de aprendizaje. Si la vivencia del educador es de que el niño lo hace a posta, que no presta atención, o que busca hacerlo mal para molestar, el estado de ánimo del padre será cada vez más negativo y los sentimientos de enfado condicionaran el tipo de reacción hacia el hijo. Es más frecuente desesperarse cuando el niño no pone en práctica las indicaciones y correcciones que se le han hecho anteriormente: “no se hace ruido comiendo”, “saluda cuando llegues a un sitio”, “no grites a tu hermano”, etc. Cuanto más enfadado esté el padre, más probable es que busque un desahogo por medio de la bofetada, el cachete, o el capón. Todas ellas expresiones para hablar del uso de las correcciones físicas, en diferentes intensidades, y que pretenden parar una conducta inadecuada del niño.

El castigo derivado de una bofetada a tiempo puede funcionar para conseguir algunos objetivos dentro de la educación pero hay que tener muy claro qué se quiere conseguir con el bofetón a tiempo para que de verdad se obtengan los resultados deseados. Una bofetada por sí sola no informa al niño sobre lo que puede o debe hacer en un momento dado, solo indica, “no me gusta, está mal, así no se hace…”, pero no dice cómo sí se hace.

¿A qué llamamos castigo coloquialmente?

De manera coloquial hablamos de castigo cuando el niño va a tener una consecuencia negativa si hace algo (quedarse sin algo, recibir un bofetón quedarse sin jugar a la consola…). Normalmente la meta es que deje de hacerlo, luego lo que se busca es potenciar otro comportamiento. Aún así, normalmente por desconocimiento, se aplica el castigo tanto para aumentar, como para disminuir un comportamiento.

Dos opciones para potenciar conductas: Refuerzo Positivo y Negativo

Llegados a este punto nos deberemos centrar en conceptos sobre aprendizaje, especialmente relevantes en la educación infantil: Refuerzo positivo y negativo, y Castigo negativo y positivo.

Opciones para educar bien, ¿Qué es un castigo desde la psicología?

La definición de castigo a nivel coloquial no corresponde con la definición que usamos los profesionales. Definamos lo primero que es un refuerzo y que es un castigo desde el punto de vista del aprendizaje y de la psicología. Un refuerzo es toda aquella acción que realiza un padre para aumentar una determinada conducta. Por el contrario hablamos de castigo cuando el objetivo es disminuir una conducta.

1.- Empecemos por el refuerzo positivo.

Lo de positivo no tiene nada que ver con la idea de si es bueno o malo, simplemente usamos esta denominación para describir refuerzos asociados a premio o recompensa (un reconocimiento, una caricia, un aplauso, un dinero…) con el fin de aumentar una determinada conducta, en este caso del niño.

Simplemente el reconocimiento es capaz de producir un cambio enorme

Probablemente es la mejor de las opciones si queremos conseguir algo. El problema es que a menudo requiere un trabajo previo, una preparación para que podamos usarla de manera eficaz con el hijo.  Si queremos que el niño mejore su comportamiento cuando se baña y deje de tirar cosas, o no queremos que se enfade mucho si no puede llevarse un juguete a la ducha, entonces tendremos que centrarnos en premiar la conducta que sí queremos. Podremos empezar reforzando una parte: “hoy no has salpicado, estoy super contento! ¡Hoy puedes quedarte cinco minutos más jugando, muy bien!” Simplemente el reconocimiento es capaz de producir un cambio enorme. Lo que pasa es que si no se define bien la conducta que se quiere potenciar, y lo que se le va a dar a cambio, lo normal es acabar usando las amenazas:  “te vas a quedar sin… si no haces…”. Es decir pasamos al refuerzo negativo.

2.- Refuerzo negativo.

De nuevo hace referencia a la manera en la que se potencia un comportamiento. En este caso implica que el niño por evitar algo malo puede aumentar una conducta determinada.

Cuando coloquialmente hablamos de castigo, muy a menudo estamos hablando de refuerzo negativo, a veces también de castigo positivo y negativo.

Si queremos que el niño acabe rápido de comer, podemos decirle: ” o te acabas ya el filete o te quedas sin postre”. La meta es que para tener un premio tiene que hacer algo, pero al final el refuerzo negativo, plantea que algo que ya es tuyo (el postre) dejará de serlo si no realizas el comportamiento que te pido (comer el filete). Este tipo de planteamiento es útil y potencia lo que el padre quiere, pero a menudo se convierte más en un castigo (entendido como concepto popular, no el castigo descrito aquí desde la teoría en psicología), ya que hay una amenaza. Se pretende que si le interesa mucho el postre haga el esfuerzo que tiene que hacer para ganárselo. Tiende a generar algo más de tensión en el niño, especialmente en los que son más retadores y no se conforman fácilmente con las imposiciones de los mayores.

un bofetón a tiempoAquí es donde podemos empezar a hablar de la idea de dar un bofetón a tiempo. “Si no quieres recibir un bofetón, deja de hacer… (para empezar a hacer otra cosa)”. Se quiere favorecer que el niño deje de comportarse de una manera determinada, dar gritos por ejemplo, y lo que se pretende es que deje de hacerlo y que se quede en silencio. Se espera que por medio de un bofetón deje de hacerlo y entienda lo que sí debe hacer. Expresado de este modo, puede intuirse que es difícil que el niño sepa lo que se espera de él al decirle lo que no se quiere nada más (y no lo que sí). Sería más razonable usar el bofetón para parar un comportamiento que no se desea, pero sin presuponer que a cambio ya sabrá qué debe hacer. Es decir no usariamos un refuerzo negativo, sino un castigo positivo.

3.- Castigo positivo.

Vuelvo a insistir, castigo hace referencia a reducir conductas o comportamientos. Lo de positivo tiene que ver con la idea de dar (no de si es bueno o malo). El castigo puede ser bueno cuando necesitamos parar un comportamiento, valorando después qué es lo que queremos potenciar aplicando refuerzos para potenciar otra conducta más adecuada.

Cuando me refiero a dar, lo digo en contraposición a retirar algo. Si un niño cuando muerde sus uñas nota un sabor amargo, esto es un castigo positivo. Recibe algo desagradable para favorecer que deje de hacerlo. En este caso, el amargor frena el comerse las uñas pero no enseña que puede hacer si no se las muerde. El bofetón también puede ser ese castigo positivo que frene un comportamiento.

4.- Castigo negativo.

Hablamos de castigo negativo cuando reducimos una conducta al quitar o retirar algo que quiere el niño. Por ejemplo si unos niños están jugando con la pelota pero en un determinado momento se ponen a dar balonazos donde no deben, quitarles la pelota definitiva o temporalmente parará el comportamiento negativo.

En mipsicologo.com proponen estas cinco ideas a tener en cuenta para aplicar un castigo:

1. Tiene que aplicarse contingente con la conducta a extinguir.
“El castigo, cuando no es inmediato (contingente), no es castigo, es crueldad”  (Francisco Labrador Encinas), la verdad es que la frase es buena. Explica muy bien uno de los aspectos principales del castigo como herramienta para educar.

2.  Hay que usar un refuerzo positivo para generar una conducta alternativa a la que se pretende eliminar.

3.  Solamente se aplica cuando es necesario eliminar la conducta rápidamente porque ésta puede ser peligrosa para la salud.

4.  El castigo no genera aprendizaje, así que no se puede utilizar como herramienta de adquisición de nuevas conductas.

5. El estímulo que usemos como castigo, es mejor que sea sorpresivo y que no haya habituación previa.

Casi siempre hay una alternativa mejor a la bofetada para guiar y educar al niño

En resumen, dar un bofetón a tiempo:

La expresión dar un bofetón a tiempo lleva implícita la suposición de que es adecuado, pero la realidad es que no siempre un bofetón es realmente a tiempo. Sería mucho más adecuado cambiar la frase un bofetón a tiempo, por regañar a tiempo.  Como decía al inicio, son más las circunstancias en las que un bofetón no es adecuado que en las que sí lo es. Normalmente el bofetón es para alivio del malestar que siente el educador que por la necesidad real de frenar un comportamiento inadecuado del niño. Casi siempre hay una mejor alternativa para guiar y educar al niño.

¿Le ha sido útil el artículo? Nos interesa su opinión y sus reflexiones. Háganos sus comentarios y comparta este artículo en sus redes sociales.

Si le interesa el mundo de la psicología, suscríbase al blog. Es gratuito y estoy seguro de que le interesarán los artículos que publicamos con regularidad en este sitio web. Ayúdenos a crecer y a divulgar la psicología clínica. Comparta este enlace en sus redes sociales. GRACIAS!!

[mc4wp_form]

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Autor:Fernando Azor

Psicólogo clínico y director de Gabinetedepsicologia.com

2 Respuestas to “¿Un bofetón a tiempo o regañar a tiempo?”

  1. Angel
    noviembre at #

    Aprendemos siempre en dos direcciones, si yo como autoridad corrijo con violencia, por un lado el chaval “quizás” no tire mas el postre al suelo por si le cae otro guantazo, pero a la vez ( la segunda dirección ), aprende que la violencia es una mas de las herramientas validadas a usar en su relación futura con el mundo, y no le quepa duda que buscará hasta debajo de las piedras la situación que le permita hacer uso de esa herramienta que le han enseñado, con su hermano pequeño, con otro chico del colegio, con un empleado, con su pareja …

  2. febrero at #

    Buenos consejos

Escribir un comentario

SUBSCRIBE TO NEWSLETTER
Turpis dis amet adipiscing hac montes odio ac velit? Porta, non rhoncus vut, vel, et adipiscing magna pulvinar adipiscing est adipiscing urna. Dignissim rhoncus scelerisque pulvinar?
¿Te gusta la psicología?
Ahora puedes recibir en tu correo electrónico un resumen con los últimos artículos publicados en nuestro sitio web
  • Consejos prácticos
  • Información actualizada
  • Artículos sobre diferentes áreas de la psicología
  • Participa comenta tu opinión
  • Tu eliges cuándo leer
  • Comparte los contenidos que te interesen
  • Identifica problemas y entiende sus soluciones
  • Y todo en un solo clic
SUSCRÍBETE A LA LISTA DE CORREO PARA ESTAR AL DÍA DE LA PSICOLOGÍA CLÍNICA
* Tranquilo nunca recibirás Spam, ¡nos gusta tanto como a ti!
¿Te gusta la psicología?
Ahora puedes recibir en tu correo electrónico un resumen con los últimos artículos publicados en nuestro sitio web
  • Consejos prácticos
  • Información actualizada
  • Artículos sobre diferentes áreas de la psicología
  • Participa comenta tu opinión
  • Tu eliges cuándo leer
  • Comparte los contenidos que te interesen
  • Identifica problemas y entiende sus soluciones
  • Y todo en un solo clic
SUSCRÍBETE A LA LISTA DE CORREO Y DESCÁRGATE GRATIS UNA GUIA PARA TRATAR LAS OBSESIONES
* Tranquilo nunca recibirás Spam, ¡nos gusta tanto como a ti!
¿Te gusta la psicología?
Ahora puedes recibir en tu correo electrónico un resumen con los últimos artículos publicados en nuestro sitio web
  • Consejos prácticos
  • Información actualizada
  • Artículos sobre diferentes áreas de la psicología
  • Participa comenta tu opinión
  • Tu eliges cuándo leer
  • Comparte los contenidos que te interesen
  • Identifica problemas y entiende sus soluciones
  • Y todo en un solo clic
SUSCRÍBETE Y DESCARGATE GRATIS UNA GUIA PARA AFRONTAR EL MALESTAR SOCIAL
* Tranquilo nunca recibirás Spam, ¡nos gusta tanto como a ti!
PIDE UNA CITA AHORA
En GabinetedePsicologia.com estamos para ayudarte ¡Planteanos tus objetivos y pongámonos en marcha!
SOLICITA UNA CITA AHORA y paga el 50% en las 2 primeras citas
El coste de las sesiones es de 60€, siendo su duración de unos 50 minutos en cada caso. La frecuencia suele ser semanal, si bien eso puede variar según los casos. Los horarios son de lunes a viernes de 10 a 21 horas, en horario UTC +1. La forma de pago puede ser por trasferencia bancaria o PayPal.
CONTACTA CON NOSOTROS
¡Gracias! Nos pondremos en contacto contigo lo antes posible para CONCERTAR una CITA
PIDE UNA CITA AHORA
En GabinetedePsicologia.com estamos para ayudarte. SOLICITA AHORA UNA CONSULTA con nosotros. ¡Planteanos tus objetivos y pongámonos en marcha!
  • Ideas obsesivas
  • Preocupaciones
  • Síntomas físicos de ansiedad
  • Aprender a gestionar mejor la presión diaria
  • Identifica las causas de tu malestar
  • Aprende técnicas para ser tu propio psicólogo
CONTACTA CON NOSOTROS
¡Gracias! Nos pondremos en contacto contigo lo antes posible para CONCERTAR una CITA