Antidepresivos y deseo sexual

Antidepresivos y deseo sexualAntidepresivos y deseo sexual. La depresión y a veces también la ansiedad se asocian a la reducción del deseo sexual. Los problemas cuando ocupan mucho espacio en nuestra cabeza y están presentes la mayor parte del día, no dejan espacio para otras ideas o pensamientos. Podríamos decir que las personas tristes y las ansiosas, no consiguen fácilmente relajarse, desconectar y disfrutar. Si la persona vive el día a día sin ilusión o como si estuviera a punto de ser atacada, o a punto de arruinarse… es difícil que priorice las relaciones sexuales sobre la búsqueda de soluciones a sus problemas y/o retos pendientes. Ante estos síntomas hay dos líneas de abordaje: la psicología y la psicofarmacología, es decir la psicoterapia y la farmacoterapia. Pueden utilizarse independientemente o combinadas.

En función del nivel de bloqueo y de la sintomatología de la persona, será útil añadir una medicación a la psicoterapia para poder acortar los tiempos de recuperación. En ocasiones, si no se puede hacer frente a un tratamiento psicológico, por cuestiones económicas, o disponibilidad de tiempo o de psicoterapeutas, es necesario tratar la ansiedad o la depresión únicamente por medio de fármacos. Los psicofármacos más comúnmente utilizados para la ansiedad y la depresión son los llamados ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina). Son fármacos bastante eficaces. Uno de sus posibles efectos secundarios es la reducción de la capacidad para alcanzar un orgasmo, y en algún grado también la reducción del deseo sexual. Digamos que el apaciguamiento de las sensaciones negativas puede implicar también cierta suavización de otras positivas como la del deseo sexual. En realidad cuando se toman estos medicamentos no suele haber problema para mantener una relación sexual, pero suelen exigir mayor esfuerzo e implicación a la hora de generar el deseo.

Antidepresivos y deseo sexual. En la actualidad, para la depresión se ha propuesto una alternativa a los ISRS: la Agomelatina. Este fármaco es un agonista

selectivo de receptores MT1 y MT2 de melatonina y antagonista del 5-HT2c de la serotonina, no tiene efectos sobre el deseo sexual pero su beneficio no es tan global como el de los ISRS.

Es bueno tener en cuenta que estos efectos desaparecen completamente al finalizar el tratamiento farmacológico, y no se mantiene ninguna secuela posterior.

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Autor:Fernando Azor

Psicólogo clínico y director de PsicologodeCabecera.com y de Gabinetedepsicologia.com.

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