1 respuesta

  1. maría
    septiembre

    Lo mío no pasa por el temor a la sangre (aunque tampoco es lo que más me gusta…), sino por el hecho de que un simple análisis de sangre trato de evitarlo por el temor al pinchazo. Y no se trata de que sienta dolor, sino de la sensación mental que me provoca la idea de que una aguja me esté pinchando una vena!!!!!! Cuando debo hacerlo extiendo mi brazo y giro mi cabeza al menos 90 grados para no ver ni siquiera la aguja, cierro los ojos y respiro cuando “termina la función”. Jamás he sentido dolor.

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