1. El dolor crónico es invisible

El dolor crónico no suele ir ligado a una silla de ruedas, o escayolas en el brazo, o otros signos de que existe un malestar. Es fácil, por esta razón ignorar el malestar y no ser conscientes de cómo se siente la persona.

2. Tendencia a la depresión

Un porcentaje alto de las personas con dolor crónico desarrollan niveles de depresión moderados. Se sienten más apáticos, desmotivados, faltos de energía, tristes… Cuando el estado de ánimo es bajo, es aún más frecuente que se deje de practicar algún deporte, salir a pasear, quedar con amigos… Es un círculo vicioso que afecta incluso a la eficacia del tratamiento del dolor.

3. Quién sufre dolor crónico no siempre sabe cómo empezó

Es posible tener un dolor sin un origen claro o una lesión que lo justifique. Conocer el origen de un dolor que se alarga en el tiempo ayuda a pensar opciones para combatirlo.Un dolor crónico se puede convertir en algo sin sentido potenciando la percepción de mala suerte. El sufrimiento sin sentido crea preguntas sin respuesta.

4. Ni tampoco tiene porqué saber si va a terminar

Sobre todo en personas jóvenes la incertidumbre provoca elevados niveles de desesperación. Surge la pregunta ¿podré soportar este dolor todos los días durante los próximos 10, 20 o 30 años? La posibilidad de tenr el mismo dolor todos los días de su vida cobra mayor validez, y la desesperanza puede desbordar la capacidad para calmarse.

5. Tienden a sentirse culpables

Es fácil autocriticarse por no ser capaces de hacer cosas como quedar con los amigos o cumplir con una jornada a tiempo completo. Lo normal es querer luchar contra el dolor pero es fácil culparse por no trabajar lo suficiente. Vivir exactamente la misma vida que sus parejas no es realista cuando se sufre un dolor crónico. La expectativa de hacerlo crea una carga de culpa muy grande.

La necesidad de los familiares de ayudar les puede llevar a darles charlas sobre lo que tienen que hacer. Es importante no utilizar frases del tipo “lo vas a superar”, “va a dejar de dolerte”, Buscan dar ánimos pero no le ayudan a crear expectativas de una forma realista.

6. Es agotador

Las actividades diarias como son salir de la cama, hacer la comida, desplazarse a un trabajo, y el propio trabajo… requieren una cantidad muy significativa de energía. Como resultado de esto, puede ser que tengan que cancelar los planes o los compromisos que había adquirido el día anterior. Amar a alguien con dolor crónico  desgasta a ambos y obliga a ser flexibles con los planes que se hacen con antelación

7. Aprecian el apoyo

Quien sufre dolor crónico puede sentirse solo y sin esperanza. La relación entre una persona y su dolor es variable. La alternancia en el ánimo es más frecuente que en el resto de personas. Se puede pasar de la normalidad a la apatía o a la frustración en poco tiempo.

Como se puede ver, el dolor crónico es tan emocional como físico. Tener una persona que simplemente escucha y trata de entender sin dejarse llevar todo el tiempo por ser útil o estar siempre a su lado hace que el dolor sea mucho más llevadero para la persona afectada.

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