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Colon Espástico o Irritable

En ocasiones hemos dedicado este espacio para hablar genéricamente de los efectos de la ansiedad sobre nuestro cuerpo. En esta ocasión centraremos la atención sobre un trastorno en particular: el colon espástico o colon irritable. Esta etiqueta diagnóstica sirve para agrupar una serie de síntomas físicos: alteración acusada del ritmo intestinal, en unas ocasiones cursa con estreñimiento intenso, a veces alternado con diarreas y en otros casos diarreas ante situaciones puntualmente estresantes. En apariencia la causa es puramente orgánica, pero en realidad el origen es psicosomático, es decir, debido a la sensación de alarma, exigencia o tensión cotidiana que uno soporta, el intestino grueso se “contractura”.


Un intestino “espacmoctizado” es un intestino que va obstruyendo el paso de las heces debido a la tensión que va acumulando, produciendo los efectos ya descritos. Por tanto serán frecuentes los retortijones y la incapacidad para frenar la necesidad de hacer de vientre, en ocasiones asociado a hemorroides, aerofagia e incluso diverticulitis. Coloquialmente hablamos del “apretón” y es posible que en algún momento de nuestra vida, todos hayamos vivido algún episodio como este. El problema viene cuando, los “apretones” se vuelven más frecuentes y la persona empieza a modificar o adaptar su vida a la posibilidad de no controlar el momento de la deposición. Es fácil dejar de quedar con amigos lejos de casa por si llegado el momento uno tiene que irse rápidamente. La anticipación, el miedo, la vergüenza son razones suficientes como para que la vida empiece a limitarse cada vez más.

Desde la infancia se pueden ya apreciar muchos síntomas de los descritos. Cuando interiorizamos las normas sociales es cuando pueden aparecer los primeros problemas, haciéndose más comunes en situaciones de examen, al hablar en público, etcétera. Las personas con este trastorno suelen ser activas, implicadas en sus proyectos de vida, asumen responsabilidades con facilidad, son bastante “controladoras de lo suyo” analizando frecuentemente las consecuencias de sus actos y los de los demás, en algún grado perfeccionistas y no necesariamente deben sentirse superadas por la realidad que viven. El tratamiento pasa, no por hacer distinta a la persona, pero sí en matizar estos rasgos de personalidad. Posiblemente si no apareciese el síntoma físico, quien lo sufre no sentiría que está tenso, casi siempre uno considera que lo que vive es lo normal. En cualquier caso es nuestro cuerpo quien acaba mostrándose más tozudo y el que nos avisa de que algo no va bien, de que hay que bajar el ritmo en algún grado para recuperar la normalidad. En psicoterapia se utilizan técnicas de relajación con visualización, biofeedbak, técnicas de afrontamiento cognitivo ante la ansiedad y técnicas conductuales para el cambio de hábitos. La eficacia es bastante alta y está en función de la motivación del paciente para realizar algunos cambios en los hábitos cotidianos.

En ocasiones el miedo a sufrir un "apretón", a sentir dolor y no poder controlar las ganas de ir al baño, pueden producir problemas añadidos. Según el grado de bloqueo puede llegar a limitar la vida de la persona que lo sufre. Consulta el artículo sobre colon espástico y agorafobia.

 

Fernando Azor Lafarga
Director del centro

 

 

 

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