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  1. María
    mayo

    Soy lo que se llama “anciana”. Trabajé desde mis 16 años hasta jubilarme primero como Secretaria, a medida que el tiempo iba pasando, cada vez con “personajes” más importantes. Mi principal tarea siempre fue resolver criteriosamente los problemas (de trabajo y personales) de mis jefes, siempre con bastante éxito. También trabajé en mi profesión (abogada) y, obviamente, resolviendo problemas ajenos. Ahora, cuando los temas que más ocupan mi mente son los relativos al poco tiempo de vida que me queda, cuando lo paso relativamente sin problemas más que los de cualquier persona de mi edad, especialmente teniendo en cuenta que vivo sola y mucha gente de mi entorno va desapareciendo, mi cabeza está siempre previendo qué problemas tengo o tendré que afrontar y, no sé si seré masoquista o qué, casi diría que me aburro cuando no tengo algo supuestamente difícil que resolver. ¿Es una deformación profesional? ¿Un problema de edad? ¿Quizás el hecho de que no tengo nada ni nadie que me obligue a ocuparme de lo que fue siempre mi vida? Lo cierto es que es verdad que cuando busco en mi cerebrito ALGO que me motive siempre busco un “problema”. Y si no lo encuentro… me aburro!

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